Últimas funciones de El método Grönholm
El Método Grönholm es una obra de teatro de un solo acto escrita originalmente en catalán en el año 2003. El dramaturgo autor de la obra es Jordi Galceran; su historia narra los momentos de entrevista de cuatro candidatos a un puesto de poder en una empresa de renombre internacional. Sin embargo, la entrevista cuenta con una serie de pruebas fuera de lo común que medirán la paciencia de quienes se atrevan a postularse para el puesto.
La adaptación de esta obra en México corre de la mano del director y productor Rodrigo Nava; el elenco está incorporado por: Ana Serradilla, Alejandro de la Madrid, Erick Elías, Tato Alexander, Daniel Haddad y, como nueva incorporación al evento, está el actor Giuseppe Gamba, quien llega para formar parte de la recta final de esta temporada con tres funciones.
Hablar de la reciente integración de Gamba al elenco es necesario, ya que la química que experimenta con sus compañeros en el escenario es tan orgánica como divertida. Si bien los cambios de actores entre fines de semana y funciones son comunes en obras de teatro, la integración de nuevos actores suele notarse, ya que los nervios son visibles para el público. Gamba llevaba nueve años sin formar parte de una producción teatral, ya que ese tiempo lo dedicó a su carrera en la televisión y el cine. El manejo y tempo de su humor físico y de su dialogación son puntuales; hay segmentos completos del montaje en el que su participación logra hacer esbozar sonrisas a sus compañeros de elenco, orillándolos a casi romper personaje.
El resto del elenco es increíble en la forma de sacar el humor a flote en situaciones incómodas. Con esto me refiero a esas partes del texto que abordan los temas de identidad de género como “humor”. Estos rasgos de los personajes en una obra solemne causarían un repudio hacia el espectador por la naturaleza intolerante que los domina; sin embargo, la corporalidad de los actores, aunada a su carisma, logra aliviar cualquier malestar existente en el espectador.

La obra es una exploración de personajes llena de dilemas morales y diálogos que ejemplifican lo desgastante que es el mundo de la búsqueda de trabajo. Si bien al principio del montaje hay diálogos que, aun siendo teatrales, se sienten sobre explicativos, esta dosificación de información va aligerándose hasta que finalmente uno se logra sumergir de lleno en el mundo empresarial y abrasivo del texto de Galcerán.
El ritmo del montaje es frenético; en un parpadeo ya se ha pasado de la presentación de los personajes al clímax de la historia. Los personajes son imperfectamente humanos y crean dilemas interesantes entre ellos; al final, el método mismo de la obra busca sacar a flote las peores facetas de sus actantes, con ayuda de la mayor toxicidad existente en el mundo laboral, la competencia en la ley del más fuerte.
La escenografía es limpia y muy atractiva para el ojo; es como observar el escaparate de un zoológico en el que los seres dentro de la jaula que ellos mismos persiguen se pelean por una plaza en un trabajo mejor, como si hacer la búsqueda de mejores oportunidades fuera una forma de entretener al visitante. Filosóficamente, la obra tiene matices en la religión, ética, identidad y aspectos del pensamiento socioeconómico que darían para discutir por un buen rato luego de ver la obra.
Los trazos escénicos son brillantes, ya que siempre hay un balance en la escena y, aun cuando solo ocurre en un espacio, nunca deja de ser dinámica la forma en la que los personajes caminan por el espacio, y para reforzar el tema de los secretos, hay marcajes en los que los actores le dan la espalda al público, algo curioso de ver, ya que normalmente el teatro está acomodado para que todo se pueda disfrutar. Pero este juego sutil entre lo que nosotros vemos y lo que el personaje oculta al contraponerse al público resulta encantador y crea una expectativa por cómo será el siguiente acomodo de actores en escena.
El método Grönholm cierra temporada este sábado 19 de septiembre en el teatro Xola. Tras su éxito de taquilla en esta segunda vuelta, es muy posible que se abra una nueva temporada para disfrutar del humor e inteligencia que este montaje trae para el espectador, aún más si este no conoce o no sabe mucho sobre lo que verá, ya que estar en ceros a la hora de escuchar la tercera llamada de esta obra es lo más asombroso que alguien puede hacer.






