Sin guión ni historia preparada y con las ocurrencias del público como único punto de partida, los actores de “La Improlucha” se enfrentan al reto de construir una historia en el escenario y hacerla funcionar en cuestión de minutos. El espectáculo celebra 20 años con una temporada de diez funciones en el Foro Shakespeare, donde la improvisación, el humor y la lucha libre mexicana se mezclan para crear una experiencia diferente en cada función.

En las luchas de “La Improlucha” no gana el más fuerte, sino quién mejor utiliza la improvisación a su favor y consigue crear una gran historia que contar. Esta puesta en escena de teatro de improvisación fue creada y dirigida por José Luis Saldaña, quien en algunas ocasiones interpreta al referee autoproclamado “El Pechugas”.

A la entrada del foro principal, un bote con forma de máscara resguarda los elementos escritos por el público, los cuales se vuelven clave para esta escenificación. Junto con la participación activa de los espectadores, estos elementos se convierten en una dinámica cercana que permite que el público se involucre de una manera más directa.

Durante aproximadamente 2 horas, los competidores buscan la forma de crear historias graciosas, entretenidas e incluso poco comunes, para lucir sus habilidades de improvisación. Así, lugares como el “Palladium” de Acapulco o el Hospital General, se transforman en espacios de representación, donde los actores no sólo interpretan a los personajes, sino que construyen sus características, contextos y circunstancias a partir de las propuestas recibidas.

Los retos de improvisación cambian en cada round. Entre las pruebas se encuentran crear historias con lo que el público escribió, cantar utilizando la última palabra dicha durante el acto, adaptar la actuación con base en los colores de la luz, y cambiar el sentido de una frase utilizando palabras que rimen. Se pueden llevar a cabo entre cinco y seis rounds dependiendo la decisión del público, pues quienes se encuentran en la butaca son los que dictan quién gana y quién pierde.

Los enfrentamientos iniciales se juegan en bandos: técnicos contra rudos. Después de cada enfrentamiento, el público determina a los ganadores. El último round se lleva a cabo entre los integrantes del equipo ganador y quien triunfa, obtiene los dos puntos de la noche.

La competencia forma parte de una temporada integrada por diez funciones, realizadas cada jueves, del 24 de septiembre al 26 de noviembre. En cada presentación, los participantes acumulan puntos y, al concluir la temporada, quien obtenga la mayor puntuación será declarado ganador de esta edición de “La Improlucha”.

El evento cuenta con su propio soundtrack e incluso cada personaje tiene su propia melodía. Esta música en vivo es interpretada por “Los sin cara”. Un trio de personas enmascaradas que acompañan la temática del espectáculo. Además, en cada edición son invitados tres luchadores, ya que este show también funciona como un homenaje a estos personajes.

La improvisación, la agilidad mental y la capacidad de adaptación constituyen los principales recursos de los participantes, quienes deben construir relatos coherentes a partir de situaciones inesperadas y mantener la atención del público durante cada enfrentamiento. En este sentido, la intervención de los espectadores no se limita a presenciar las actuaciones, sino que forma parte del desarrollo de las historias y de los resultados de la competencia.

De esta manera, “La Improlucha” combina el teatro de improvisación con elementos de la lucha libre, mediante una dinámica en la que los actores, la música y las propuestas del público construyen un espectáculo cuyo desarrollo cambia en cada función.

Por: Mayte Montiel Medina