La invitación es el tercer largometraje dirigido por Olivia Wilde. Está protagonizada por Seth Rogen, Edward Norton, Penélope Cruz y la misma Wilde. La cinta adapta “Los vecinos de arriba”, un texto del guionista y dramaturgo catalán Cesc Gay, quien también cuenta con su propia adaptación cinematográfica, “Sentimental”, estrenada en el año 2020.

El argumento es sencillo. El matrimonio de Joe (Rogen) y Angela (Wilde) está en crisis desde hace ya un buen tiempo. Una noche deciden invitar a cenar a sus vecinos del piso de arriba, Piña (Cruz) y Hawk (Norton), con quienes Angela quiere formar una amistad; y a los que Joe ha buscado confrontar desde hace buen rato, ya que los últimos meses los ha oído teniendo relaciones sexuales ruidosas a altas horas de la noche, ruidos que le evitan conciliar el sueño y le preocupa que su hija oiga.

El texto de esta nueva reinterpretación estadounidense de un texto no angloparlante corre de la mano de Rashida Jones y Will MacCormack. En primera instancia, cabe rescatar que la dialogación y las situaciones planteadas a lo largo de la película se sienten increíblemente naturales y bien estructuradas para crear una cinta que no pierde el ritmo ni la atención de los espectadores. Cada remate está pensado de manera minuciosa y adecuada para que con su montaje dinámico se logren momentos que vivirán en la cabeza del espectador por un buen rato luego de terminar de ver esta cinta.

La temática de la película abre una conversación sobre la satisfacción del matrimonio y de las decisiones que las parejas hacen para mantenerse juntas a lo largo de sus vidas, aun si eso implica tenerse rencor en el futuro. La sexualidad es un pretexto para sacar a la luz todas las problemáticas de matrimonios monógamos tradicionales, los cuales actúan sin tomar las responsabilidades emocionales que requiere estar con la persona que aman, siempre culpando al otro para librarse de sus propias decisiones. Toda esta odisea de sentimientos y preocupaciones ocurre en el transcurso de una noche en una sola locación, logrando crear este ambiente de intimidad en el que se puede tener este tipo de conversación.

  El deseo y la necesidad de sentir que aún podemos ser atractivos para los y las demás también forman parte de todo este cúmulo de debates sobre la fidelidad, la rutina y el ¿qué hacer cuando la vida con tu pareja no es lo que esperabas? Las respuestas son dadas a lo largo de la cinta, pero no como una película cursi que alecciona a su público al final de todo sobre cómo salir de ese agujero emocional del que están. Incluso me atrevería a decir que la pareja termina en un punto aún más crítico del que estaban cuando comenzó la historia. Las arroja a través de confrontaciones que tocan las emociones por la universalidad humana de querer ser amado. Al final, este viaje a la anatomía de un matrimonio termina con un recuerdo sobre cómo se sintió amarse alguna vez, con el cariño y deseo que sus corazones jóvenes anhelaban que sería su futuro y de cómo, a pesar de todo el tiempo, la distancia, la transformación, hay una posibilidad del cambio; no siempre es la mejor, pero ahí está.

Las actuaciones de los cuatro miembros del reparto son increíbles. Olivia Wilde construye de manera adecuada a una mujer que fue orillada a intentar impresionar a todos y todas a su alrededor, olvidándose de lo que ella quería ser o quiere en la vida; es la frustración de una vida arrebatada por ella misma. Seth Rogen crea a un imprudente colérico que aprovecha la más mínima oportunidad para quejarse o criticar las vidas de los demás solo porque él nunca se ha atrevido a hacer algo que desea con su vida; finge que no le importa lo que los demás piensen de él, pero muy en el fondo le importa.

Edward Norton es la versión opuesta del personaje de Rogen. Un imprudente que alaba a las personas sin importarle si lo que dice es correcto o fuera de lugar. Simplemente suelta lo que piensa sin considerar las consecuencias de sus palabras. Penélope Cruz en esta película es una mujer con un pensamiento abierto sobre su sexualidad y de cómo lo expresa con los demás, dando matices a lo que podría ser una persona con una vida sexual activa llevada con orgullo, cosa que choca con el conservadurismo del matrimonio de sus vecinos.

No está de más decir que cada pareja representa facetas diferentes de una vida en pareja que son exploradas para convencerse mutuamente de que su futuro puede convertirse en lo que son o pueden cambiar para ser algo más, para ser una mejor versión de cada uno de ellos. Dentro de un juego divertido de diálogos que enganchan y divierten por su humor hilarante o por sus cuestionamientos sobre el amor.

Los aspectos técnicos de la filmación, como la dirección y la fotografía, son impecables. Los encuadres están pensados de manera que los textos de los actores puedan fluir sin tropiezos. Están pensados de manera minuciosa para narrar las emociones con cada cuadro, principalmente el aislamiento, la frialdad y la calidad con las que se relacionan los cuatro personajes.

La Invitación es una comedia que invita a crear reflexión sobre las expectativas que tenemos sobre la vida en pareja. Una película llena de humor, bien dirigida, bien escrita y muy bien actuada por cuatro astros con capacidad de llenar un departamento vacío y hacer interesante una conversación que se extiende por una hora cuarenta. La película se estrena este ocho de julio del 2026 y llega para convertirse en otra película icónica que ocurre en un solo tiempo y espacio.